Lundi 6 juillet 2009

CULTURE

Article de "La Vanguardia espagnole"

Il me semble important d'inscrire cet article dans mon blog car, le XX siècle fut vraiment le siècle où l'homme a souhaité partir à la découverte du monde!
Ce fut l'heure des premières vacances familiales, des premiers échanges entre régions, Pays, Continents...
Ce fut le temps des foires internationales, des Expositions Internationales...
Le Temps de l'apprentissage de langues étrangères, de l'échange entre pays pour les jeunes étudiants, de l'immigration, de l'expatriation...
Le temps des voyages en bateau, par train, avion, voiture...
C'est donc un siècle historique pour les peuples du monde!
Voici un article que j'ai reçu, relatif au "Journal de Voyage" du XX siècle, publié dans "La Vanguardia Espagnole". Amitiés et Bonne Lecture!
Rosario Duarte da Costa
06/07/2009

El siglo XIX es la gran época del diario de viajes, la de los viajeros científicos y el turismo en su sentido actual

Diarios de viaje

Títulos como "El món sobre rodes", de Albert Casals, o "Bueno, me largo", de Hape Kerkeling, significativos éxitos editoriales recientes, demuestran la vitalidad de un género, el diario de viaje, cultivado históricamente por nombres tan diversos como Cristóbal Colón, Michel de Montaigne, mosén Cinto Verdaguer o Charles Darwin. Y es que viaje y diario –escrito o dibujado– casi siempre han ido juntos

LAURA FREIXAS | 01/07/2009 | Actualizada a las 03:31h | Cultura

"Partimos viernes 3 días de agosto de 1492 años, de la barra de Saltes, a las ocho horas..." Así empieza el diario de viaje más famoso del mundo, el de Cristóbal Colón, que registra que en la noche del 11 al 12 de octubre, "a las dos horas después de media noche pareció la tierra..." No a todos los viajeros les es dado hacer descubrimientos tan sensacionales, claro está, pero han sido y son muchos los que cada noche dejan constancia por escrito de lo visto y vivido durante el día.

antiguas postales de veraneo en San Francisco, recopiladas por Walter Evans
antiguas postales de veraneo en San Francisco, recopiladas por Walter Evans /   Archivo
MÁS INFORMACIÓN

El diario de viaje es un género antiguo y bien definido. Lo han practicado navegantes, como Colón; naturalistas, como José Longinos (Diario de las expediciones a las Californias) o Darwin (Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo, también llamado Viaje del Beagle); peregrinos, como Jacint Verdaguer (Dietari d'un pelegrí a Terra Santa), escritores testigos de una guerra, como George Sand o Pedro Antonio de Alarcón, y simples viajeros. Puede tratarse de un documento puramente personal, el equivalente escrito a los antiguos dibujos o las modernas fotos (también puede incorporarlas), o puede ser algo más: el embrión de un libro.

Así, Javier Reverte, seguramente el principal escritor de viajes español, confiesa trabajar en tres fases. La primera consiste en tomar notas en unos "cuadernos pequeños, de hojas cuadriculadas y espiral metálica" que lleva siempre en el bolsillo. (Los escritores, y si son viajeros más, se muestran especialmente maniáticos cuando de cuadernos se trata. Bruce Chatwin llegaba al extremo de comprar los suyos exclusivamente en París: eran esos Moleskine que gracias a él están hoy tan de moda.) Por la noche, en el hotel ("o compartimento de tren, o camarote, o tienda de campaña"), Reverte pasa a limpio las notas de los cuadernos pequeños en otros cuadernos, estos medianos, que "van siempre en mi mochila, no me separo de ellos ni para ir al baño". Y ya en Madrid, reelabora el material para convertirlo en libros como El corazón de Ulises, El río de la desolación o la Trilogía de África.

Un método parecido usa Rosa Regàs, con la única diferencia de que la segunda fase –la de pasar las "notas cortas, inconexas, importantes o no pero que me han llamado la atención" a algo más legible– tiene como soporte no el papel, sino el ordenador portátil con el que siempre viaja. "Entonces es cuando dejo correr la imaginación y el recuerdo, azuzado por las notas, se vuelve más poderoso y me ayuda a meterme de lleno en lo que estoy contando": el descubrimiento de Siria (Viaje a la luz del Cham) o el de Centroamérica (Volcanes dormidos, premio Grandes Viajeros 2005).

 También José Ovejero (China para hipocondríacos, premio Grandes Viajeros 1998) toma notas, aunque no son un diario –"demasiado deshilvanadas"– ni sirven forzosamente para escribir un relato de viaje, "pueden entrar a formar parte de otras narraciones". La gran época del diario de viajes es sin duda el siglo XIX. Tras los conquistadores, colonos, misioneros, de los siglos anteriores, vienen ahora los científicos. El más notable, por supuesto, Charles Darwin, que no sólo se fija en las especies, sino que relata la navegación, los paisajes, los encuentros con indígenas... Este es, por ejemplo, el sumario del capítulo sobre Tierra del Fuego: "Bahía del Buen Suceso. – Relato de los fueguinos a bordo. – Entrevista con los salvajes. – Aspecto de los bosques. – Cabo de Hornos. – Miserable condición de los salvajes. – Caníbales. – Matricidio. – Sentimientos religiosos. – Gran tempestad. – Construcción de cabañas. – Glaciares." (Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo).

Pero el XIX no es sólo el siglo de los viajeros científicos, sino del inicio del turismo en su sentido actual. Con la mejora de los transportes, el viaje se generaliza: deja de ser un peligro, una aventura; es ya relativamente cómodo y seguro, sin por ello dejar de ser pintoresco. España es uno de los destinos más atractivos. En 1800, por ejemplo, Wilhelm von Humboldt nos visita y anota meticulosamente sus observaciones sobre las más variadas facetas de la vida del país, desde las finanzas hasta la colombofilia, pasando por la situación lingüística: "El catalán se habla como lengua oficial del país y sin comparación más que el valenciano en Valencia", si bien, "en todas las reuniones sociales las personas de educación, aunque raras veces las mujeres, hablan castellano." (Diario de viaje a España).

Unas décadas más tarde, en 1872, otro viajero, el famoso escritor italiano Edmundo de Amicis (el autor de Corazón), retrata así a los campesinos catalanes: "Iban vestidos de pies a cabeza de terciopelo negro y llevaban alrededor del cuello una especie de chal a rayas blancas y rojas, sobre la cabeza una gorrita a la zuava de color rojo intenso, y unas polainas de piel abrochadas hasta la rodilla; otros, zapatos de tela, con la suela de cuerda, abiertos por delante y atados alrededor del pie con cintas negras cruzadas; un vestir, en conjunto, airoso y elegante, y al mismo tiempo austero". (España. Diario de viaje de un turista escritor). Y habrá muchos otros viajeros-escritores que anoten sus impresiones sobre nuestro país, como Georges Borrow con La Biblia en España o André Gide en su diario.

Otro fenómeno del XIX que confluye con el viaje, alimentando el diario de viajes y modificándolo, es el auge de la prensa escrita. Nace así un género híbrido, el del diario que a medida que se escribe se publica en un periódico. Así, en 1859-1860, el novelista español Pedro Antonio de Alarcón (autor de El sombrero de tres picos) envía a la revista El Museo Universal vivísimas crónicas de la guerra entre España y Marruecos; y Jacint Verdaguer añade, a sus oficios de poeta y sacerdote, el de corresponsal –para un semanario de Vic– cuando en 1886 peregrina a Tierra Santa: "Avuy es diumenge y no cal dir que la gent està endiumenjada. Los homens duen turbant de seda virolada en que domina'l groch, y túnica rallada de vermelle, y sobre ella un abrigall semblant á nostre gambeto, negre ab ralles blanques de dalt a baix... Lo trajo de les bethlemites es més original y rich encara. Estreta túnica blava violada, paltó de seda vermella ab ralles d'altres colors y ab dibuixos árabes al coll y pit..."

 El texto resultante, Diari d'un pelegrí a Terra Santa, era considerado por Josep Pla el mejor texto en prosa catalana del XIX. ¿Y el siglo XX? La función de reportaje que el diario cumplió con tanta eficacia en los siglos XVIII y XIX, mediante la palabra y con frecuencia la ilustración (Napoleón, en su expedición a Egipto, llevaba ilustradores, y lo mismo hacían algunos viajeros románticos pudientes), la hereda la fotografía y luego el cine. Forzosamente, el viaje se transforma –generalizándose la idea de que todo viaje es primordialmente interior– y con él, el diario, que se hace íntimo tanto o más que de viaje: es el caso del de Gide, a caballo entre el XIX y el XX, con sus periplos por Bretaña o Argelia, o del de Mircea Eliade, autor de un Diario íntimo de la India.

 Ya no se aspira tanto a la recopilación de informaciones objetivas como a lo que Paulina Fariza –editora del sello barcelonés Alba– llama "la subjetividad documentada". Aunque el género no se ha prodigado mucho en nuestro país, sí hay algunos hitos. Tomàs Escuder anota por ejemplo sus impresiones de un periplo por las pequeñas islas pertenecientes a Irlanda (Diario de Aran), Miguel F. Martín nos cuenta cómo recorrió 5.000 kilómetros por África (La ruta del Okavango), Virginia Calvache y Javier Campos narran su expedición al Polo Norte Magnético (Las huellas de Nanuk), Mercedes Rosúa cuenta su año como profesora de español en una ciudad del interior de China, en la época de la República Popular (Diario de China)...

Que dos viajeros jóvenes, el catalán Albert Casals y el alemán Hape Kerkeling, hayan sido capaces de retomar el género afrontando cada uno de ellos un más difícil todavía –el primero, viajar en silla de ruedas, y el segundo, dar un aire nuevo a algo tan viejo como la peregrinación a Santiago– atestigua que, con más de cinco siglos a cuestas, los diarios de viaje nunca mueren









Par Rosario Duarte da Costa - Publié dans : Dialogues - Communauté : Les chroniques de la meute
Ecrire un commentaire - Voir les commentaires - Recommander
Retour à l'accueil

Publicité

Syndication

  • Flux RSS des articles

Présentation

Créer un Blog

Recherche

Calendrier

Novembre 2009
L M M J V S D
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30            
<< < > >>

Images Aléatoires

Derniers Commentaires

Recommander

Créer un blog sur over-blog.com - Contact - C.G.U. - Rémunération en droits d'auteur - Signaler un abus - Articles les plus commentés